La propuesta gastronómica de Licere NYE 2010 estará este año a cargo de uno de los chefs más prestigiosos de nuestro país: Jean Paul Bondoux, chef y creador del restaurante La Bourgogne.

This year, Etoile du Sud resto will be in charge of the catering, by Jean Paul Bondoux, chef de La Bourgogne, one of the best restaurants in Buenos Aires. He will specially make the most delicious dishes from his menu.

En esta nota -extraída de Vivir en Argentina-, cuenta su vida y experiencia en nuestro país. La persona detrás del personaje. El testimonio intimo de un hombre que aun considerandose ‘un niño’,  supo encontrar el éxito y también un camino espiritual…


…Vine con unos amigos que conocían esta región y sabían que los argentinos y los uruguayos eran muy receptivos a la cultura francesa. En 1980 pusimos un restaurante francés en Punta del Este, primero con un inversor… desde el primer día fue un éxito completo. La gente era cordial, generosa, receptiva a mi cocina y eso naturalmente me entusiasmó. En Buenos Aires, comenzamos en 1989, si bien hicimos una primera experiencia en Bariloche en el 83.

Me fui quedando por el éxito profesional que me acompañó desde el principio, aunque no estaba de acuerdo con muchas cosas y valores de la sociedad argentina. En Francia somos serios, respetamos mucho el trabajo noble, respetamos al obrero, valoramos la disciplina… son temas que me costaron en la adaptación…

Estoy aquí desde hace más de 25 años, a pesar de que tuve muchas resistencias interiores, hasta que algo se abrió en mi interior y me adapté. Es una hermosa región, la gente me encanta y pude desarrollar gran parte de mi carrera. También aquí creció mi familia: con Evelyne, mi mujer, tenemos tres hijos que nacieron en estas tierras.

Una de las razones por las que adoro Argentina es la afectividad, es un país donde los afectos son muy importantes. Los chefs de alta gastronomía somos artistas, vivimos las emociones a pleno, tenemos algo de locos y de artistas.

De toda la gente que conocí en Brasil, Paraguay, Chile Uruguay y Argentina, me quedo con los porteños… sí, se que es sorprendente, pero es que los porteños son cariñosos, especiales, necesitan mimos y cuidados, hablan de los miles de dólares que no tienen pero tienen mucho corazón, y son los valores que nos ayudan a vivir: honestidad, generosidad, y sobre todo mucho corazón.

¿Que no me gusta de los Argentinos? Que no se aceptan las responsabilidades, La gente dice “Se rompió el vaso”, no “el vaso se me rompió”,  o “yo rompí el vaso”, por ejemplo. Me molesta la pregunta desde la negativa… “¿No querés tal cosa?” En vez de pararse en la afirmación: “¿Querés tal cosa?” Son detalles reveladores de la idiosincrasia de la gente.

La vocación me ayudó a vivir, le dio un sentido a mi vida… pero tuve que recorrer un camino para llegar hasta la espiritualidad… Vocación es vida, porque sin vocación no podemos vivir. Los valores me han acompañado siempre, me han ayudado a vivir. lo que importa es el interior, es lo que nos da fuerzas para vivir y encarar proyectos.

Pienso en la disciplina, la tradición y la honestidad. La disciplina me acerca a Dios, la tradición a la tierra y la honestidad al hombre… Algún día voy a escribir un libro con estas ideas. Con los valores que me ayudaron a vivir… La palabra “perdón” es muy importante para mí: hay que saber perdonar.

Adoro la tierra, estuve marcado por la tierra, Nací en Luzy en Francia en la region de Morvan, cerca de donde Mitterand tenía su refugio. Es una zona de una espiritualidad muy intensa, desde la época de los romanos.

Viví desde los 2 a los14 años con mi abuelo en una granja, trabajando la tierra, viendo crecer las papas, cosechando avellanas que secaban sobre las piedras… la tierra me marcó y de pronto, a los 16 años me encontré solito en la ciudad, en París, en un cuarto de hotel frente a una estación, sin mi mamá, fue una experiencia fue genial y terrible al mismo tiempo.… Yo quería ver la Tour Eiffel y comencé a trabajar un tiempo como “traiteur charcutier”. Luego tuve la suerte de entrar en la cocina del resto de Jean Louis Coste,  fue en 1964, donde comencé a vivir mi vocación.

Después de la época tan “tierra”, me convertí en un hombre de la noche, durante varios años, era un tipo de moda, de esos que invitan a todos lados y no pagan en ninguno. Conocí la tierra profunda, luego la moda y el mundo de la noche, y ahora la espiritualidad.

Me curé gracias a mi vocación profesional, me salvó la vida. Tengo mil proyectos, Siempre estoy creando cosas nuevas. En la cabeza tengo 5 años, soy un soñador, y al mismo tiempo tengo muchísimas responsabilidades. La vida me dio fuerza espiritual para respetar y conducir a  mi gente: mis hombres y mis equipos. No soy nada sin ellos, ellos sin mí tampoco.

Mi sueño es, después de esta etapa, poder ayudar de alguna manera a los millones de personas que mueren de hambre en el mundo, debido a la globalización. Estoy preparado para esto, para la etapa del trabajo social. Es la próxima etapa.


Advertisement